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DOS SARCOFAGOS DE PLATA & UN CACHE

von alamostrail     Spanien > comunidad de madrid > Madrid

N 40° 16.320' W 003° 55.375' (WGS84)

 andere Koordinatensysteme
 Größe: mikro
Status: Kann gesucht werden
 Zeitaufwand: 0:10 h  Strecke: 0.3 km
 Versteckt am: 23. Februar 2011
 Gelistet seit: 23. Februar 2011
 Letzte Änderung: 13. Juni 2011
 Listing: http://opencaching.de/OCBE18

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PATHTAG - CHEST ISLAND

 

 

DOS SARCOFAGOS DE PLOMO & UN CACHE

 

 

Los romanos no colocaban las tumbas en un lugar tranquilo y solitario, sino a orillas de las calzadas a la salida de las ciudades, donde los transeúntes podían contemplarlas y admirarlas.

Algunas eran grandiosas e impresionantes y parecían casas en pequeño; otras eran mucho más sencillas. Era una costumbre corriente decorarlas con guirnaldas de flores y colocar ofrendas de vino y comida delante de ellas.

El que enterraran a los muertos en las orillas de sus concurridas calzadas, en lugar de en cementerios tranquilos, no era por parte de los romanos una muestra de falta de respeto hacia aquéllos. Al contrario, creían que, si los muertos no eran debidamente enterrados y cuidados, sus espíritus se les aparecerían y les llegarían a causar daños. Era muy importante proporcionar al difunto una tumba o un sepulcro, donde su espíritu pudiera tener una morada. Pero también se pensaba que el muerto quería estar cerca de los vivos. Hay una tumba que tiene una inscripción: "Veo y contemplo a todo el que va y viene de la ciudad", y otra que dice: "Lolio ha sido colocado al borde del camino para que todos los transeúntes puedan decirle 'Buenos días, Lolio'".


Por primera vez en la historia de la región madrileña, un equipo de arqueólogos dirigidos por D. Alfonso Vigil-Escalera, descubrió en el año 2008 un doble mausoleo funerario romano en la zona suroeste del territorio, en Arroyomolinos, cerca de Móstoles. Data del siglo V de nuestra era y contiene restos humanos de siete cadáveres, así como dos sarcófagos de plomo. Presumiblemente, uno de ellos perteneció a un patricio paterfamilias (sarcofago de plomo de 800 kg. de peso), morador de una villa romana próxima ¿Zarzalejo?, y el otro fue colectivo; todos fueron enterrados en esta necrópolis, sobre una vaguada que hoy es una parcela a punto de urbanizar y que esconde muchos otros vestigios. Entre ellos figuran dos pilares de un atrio contiguo a los sepulcros, más una trama aldeana próxima a los mausoleos, descubierto por un equipo de 15 arqueólogos bajo la supervisión de la Dirección General de Patrimonio Histórico Artístico de la Comunidad de Madrid.

 

"Los romanos, como regla, no fueron enterrados en ataúdes en sus comienzos, y, cuando lo hicieron, la mayoría de los ataúdes eran de madera. Hay sólo un puñado de otros ejemplos en Italia de ataúdes de plomo..." " Media tonelada de metal es una enorme cantidad de riqueza para esta época. Malgastar tanto en un entierro es bastante inusual"

Prioritariamente tardorromano, el yacimiento se esparce por cuatro núcleos de una parcela de 2,5 hectáreas situada a las afueras de Arroyomolinos. Es un predio baldío, en forma de trapecio, ocupado entre 1956 y 1990 por una vaquería (de la marquesa), demolida en 2007. La instalación ganadera fue asentada sobre una solera de cemento bajo la cual quedó desmochado el monumento funerario ahora descubierto. El hallazgo incluye, además de los restos humanos, muretes domésticos de piedra y senderos, así como materiales cerámicos, terrasigilatas y fragmentos de ajuares de una secuencia anterior, hacia el periodo alto-imperial en torno al siglo I; y su evolución hacia las etapas visigoda, islámica y altomedieval, una alquería del siglo XIII. Las investigaciones realizadas en dicha necrópolis han permitido documentar un total de 38 inhumaciones en fosa, así como tres construcciones de hormigón, una de las cuales corresponde a una estructura hidráulica y las otras dos a sendos mausoleos o sepulcros suntuosos.

El más importante de ellos, denominado UE 3500 por los investigadores, es una edificación de planta rectangular, con unas medidas de 4,60 por 3,30 metros, que contaba con un pequeño pórtico, y en el exterior de uno de los muros de la fachada se conservan restos de pintura geométrica de color rojo.

El predio, sondeado y catado arqueológicamente , se hallaba en espera de la edificación de un gran centro comercial por parte de la inmobiliaria Lualca, que lo adquirió. La adquisición incluyó en torno al 10% de la extensión parcelaria en cesiones municipales, por las que el Consistorio ha percibido una suma de 350.000 euros, en vez de 750.000, a cambio de que la inmobiliaria construya una pasarela en un parque fluvial contiguo. Actualmente todo esta paralizado.

La empresa constructora que estaba tratando de construir una superfice comercial se topó con "objetos extraños". Los historiadores confirmaron que se trataba de una antigua necrópolis y procedieron a la extracción de los cuerpos, pero nunca pensaron encontrarse con alguno que datara de una época tan antigua.

Las catas y sondeos preceptivos a todo desarrollo en una zona de protección arqueológica de nivel B, como la que alberga los descubrimientos, revelaron la magnitud del hallazgo considerado "extraordinario" por Inmaculada Rus, arqueóloga que supervisa la excavación a cargo de la Comunidad de Madrid, y por el también arqueólogo Nicolás Benet. Sólo en Mérida y en el área de Tarragona se conocen túmulos y sarcófagos semejantes. Distintos rasgos informan de la existencia de una presumiblemente cercana trama urbana, una villa señorial, de amplias proporciones. Pero lo más singular del hallazgo se encuentra en el centro del yacimiento, un recinto rectangular pétreo que circunda una fosa de 1,80 metros de profundidad, aproximadamente, que alberga en su interior un túmulo abovedado que contiene dos sarcófagos de plomo, uno bajo una gran losa de piedra y el otro, emparedado dentro de una cámara lateral.

FOTO: SAMUEL SÁNCHEZ

El mausoleo alberga dos cámaras, una superior donde se han identificado los restos de ocho individuos y otra cámara inferior, que contenía el que se considera el enterramiento principal de la necrópolis, constituido por un sarcófago de plomo en el que muy probablemente se inhumó al propietario de la villa rural situada a escasa distancia. Este mausoleo se ha fechado a inicios del siglo V después de Cristo. En torno a esta construcción funeraria se desarrollaría posteriormente la necrópolis descubierta, que se mantuvo en uso hasta el siglo VII o VIII.

Las excavaciones arqueológicas han permitido recuperar una serie de materiales que se depositaron como ajuar en las tumbas, entre los que cabe mencionar las piezas de vajilla realizadas en cerámica y vidrio, los objetos de adorno personal y diversos restos metálicos pertenecientes a los ataúdes en los que fueron depositados los fallecidos.

 

La cámara contigua a los dos mausoleos formaba parte de los ritos funerarios de Roma. En ella se solía introducir hidromiel, que impregnaba su interior, donde, junto al cadáver, con sus atributos, fíbulas, cinturones, collares o diademas, se colocaba una muestra de banquete postrero. Encima de este sarcófago han sido hallados restos de hasta siete cuerpos humanos, procedentes de otros enterramientos ulteriores, dentro de la misma etapa. El sarcófago más pequeño, en esta ocasión colocado de forma vertical en el muro, pertenece a un niño. En el perímetro de los dos mausoleos se encuentran dos pilares que jalonaban un atrio o nártex hoy desaparecido.

El panteón formaba parte de un conjunto más amplio. Su propio porte permite a los arqueólogos deducir que pudo tratarse del panteón de un patricio, pater familias local. Se trata del primer hallazgo de estas características encontrado en la región de Madrid, donde los enterramientos romanos son altamente infrecuentes.

 

El doble mausoleo , sin precedente en Madrid, confiere al yacimiento su importancia como documento histórico único. En la excavación de Arroyomolinos, coordinada por Luis Hernández y Lidia Vírseda, y del que forma parte el experto en arqueología tardorromana Alfonso Vigil, se han podido medir las magnitudes del monumento funerario, cuya envergadura demanda una especial delicadeza. Algo que el buscador de este cache vera se encuentra amenazando ruina.

Se plantearon tres posibles desarrollos: extraer todo el conjunto que alberga los sarcófagos y trasladarlo a un museo; sacarlo y desplazarlo al parque fluvial contiguo, a unos 200 metros, para contextualizarlo en su ámbito y allí exhibirlo al público, y la tercera posibilidad, dejarlo sobre el terreno. El día 13 de enero de 2009 se iniciaron los trabajos de extracción y reubicación del mausoleo, así como a la apertura y excavación, para su posterior extracción, del sarcófago de plomo que se encontraba en su interior. El mencionado mausoleo se reinstalará en una zona cercana a su lugar de aparición, en un recinto de unos 130 m2, en suelo cedido al Ayuntamiento de Arroyomolinos. El sarcófago de plomo se está restaurando en el Museo Arqueológico Regional de la Comunidad de Madrid. Pero hasta la fecha el yacimiento se encuentra total abandonado, sin protección alguna, sin una pequeña señal informativa de lo que alberga esta solar (un oscurantismo total9. Una vergüenza el estado del lugar que este geocaching pretende denunciar y que el geobuscador no le pasara desapercibido. Una dejadez por parte de la autoridades competentes, que miran para otro lado, como ocurrió con otros restos del YACIMIENTO EL PELICANO que fueron tapados con hormigón (rapidamente) para construir las viviendas que se encuentran colindantes a estas necrópolis. El "ladrillo" pudo con nuestro Patrimonio Histórico, no se si sera culpa del Ayuntamiento, de la Comunidad Autónoma, de los arqueólogos, pero lo cierto esto tiene cierto tufillo desagradable. Y como ciudadanos nos gustaría se tomaran medidas y depuren responsabilidades. En otras partes del país y del mundo esto se consideraría un atentado contra el Patrimonio Histórico.

Lo más curioso es que la gran Biblioteca que posee el municipio de Arroyomolinos no tiene ningún libro que explique los grandes descubrimientos que han realizado en esta localidad. Para cualquier ciudadano que quiera buscar información sobre el pasado (muy importante) de esta localidad, no encontrara nada que perjudique al gran boom inmobiliario que ha vivido Arroyomolinos en estas dos últimas décadas. Ojos que no ven, corazón que no siente.

 



Se creía que su actividad vital continuaba en cierta manera y por tanto había que abastecerlo de las cosas que necesitara. Un cazador querría tener su lanza, un agricultor sus aperos, y una mujer su huso. Si el muerto era inhumado, sus objetos personales eran enterrados con él; si era incinerado, se quemaban también con él.

Un escritor griego llamado Luciano cuenta la historia de un marido que había quemado en una pira funeraria todas las joyas y todos los vestidos de su esposa difunta, para que los pudiera tener consigo en el otro mundo. Una semana más tarde, cuando estaba intentando consolarse con la lectura de un libro sobre la vida en el más allá, se le apareció el espectro de su esposa. Ésta comenzó a reprocharle que no hubiera incinerado una de sus sandalias doradas, que, según decía ella, estaba debajo de un cofre. El perro de la familia comenzó a ladrar y entonces el espíritu desapareció. El marido miró debajo del cofre, halló la sandalia y la quemó.

Se pensaba también que los espíritus de los muertos tenían hambre y sed y por tanto había que proporcionarles bebida y comida. En la tumba se colocaban con regularidad ofrendas de huevos, judías, lentejas y vino. A veces se abrían agujeros en las tumbas para poder echar vino dentro. Se ofrecía vino porque era un sustituto apropiado de la sangre, la bebida favorita de los muertos. No obstante, durante el funeral y en ocasiones especiales se sacrificaban animales y se hacía una ofrenda con sangre.

Con todo, se pensaba que a pesar de esas tentativas por cuidar de ellos, los muertos no llevaban una existencia muy feliz. Para ayudarles a olvidarse de esa infelicidad, sus tumbas se adornaban frecuentemente de flores o eran rodeadas de jardincillos, costumbre que ha perdurado hasta nuestros días, aunque haya cambiado su significado original. Con éste mismo fin, la familia y los amigos del difunto celebraban un banquete después del funeral y en el aniversario de su muerte. Unas veces estos banquetes tenían lugar en un comedor adosado a la tumba misma, otras en el hogar de la familia. Se creía que los espíritus de los muertos prestaban atención a estos acontecimientos festivos y disfrutaban con ellos.

Había también algunas personas que creían en un mundo de ultratumba donde los malos sufrían castigos por las malas acciones cometidas durante su vida y donde los buenos vivían dichosos eternamente. Se contaban relatos sobre el castigo sufrido por malhechores famosos como el malvado Titio, a quien unos buitres le desgarraban a picotazos el hígado, y el de las hijas de Dánao (las Danaides), que fueron condenadas a echar eternamente agua en unas ánforas que no tenían fondo.

Las personas que no creían en alguna forma de vida después de la muerte eran pocas. Eran los seguidores de un filósofo griego llamado Epicuro, que enseñaba que, cuando alguien moría, el espíritu que le daba vida se disolvía en el aire y se perdía para siempre. Los hombres, por tanto, no tenían por qué temer el mundo del más allá, y podían dedicar todas sus fuerzas a sacar el mejor partido de éste.

El ritual de un entierro romano

El entierro de un romano de elevada condición económica y social sse caracterizaba por la solemnidad del ritual. Delante de la comitiva fúnebre (pompa), iban los esclavos tocando flautas, trompas y trompetas, los portadores de antorchas, las plañideras profesionales, los bailarines y los mimos.

Ceremonia de un entierro

"Cuando se ha retirado el cadáver de la casa, se le conduce hacia el foro con los restantes ornamentos, delante de la tribuna, permaneciendo todos los asistentes alrededor; si el difunto deja un hijo mayor de edad y se encuentra presente, éste, y si no, algún otro pariente, sube a la tribuna y habla de las virtudes del fallecido y de las gestas que llevó a cabo en vida. Después de este acto entierran el cadáver y, cuando han cumplido los ritos habituales, colocan una estatua del difunto en un lugar visible de la casa, en una hornacina de madera.

Junto a la tumba situada en una de las vías que conducían a la ciudad, tal como mandaba la ley, se incineraba el cadáver. Sobre la pira se colocaba el muerto dentro de su ataúd. Los familiares y los amigos ponían en él los objetos que habían sido del agrado del difunto; le abrían y cerraban los ojos por última vez, le daban un beso de despedida y un pariente o amigo encendía la pira, adornada con flores y recipientes de perfume.

En los cementerios de las grandes ciudades, solía haber un horno crematorio qu facilitaba las tareas de la incineración. Cuando las llamas se extinguían, las brasas eran apagadas con vino, y los huesos que quedaban se recogían, se untaban con ungüentos perfumados y eran depositados, juntamente con las cenizas, en una urna funeraria. Las urnas funerarias eran unos recipientes con tapadera, de diversas formas y materiales (de plata, plomo, vidrio, cerámica, etc.)

Diferentes tipos de enterramientos de los romanos

Sobre la vida de ultratumba, los romanos tenían unas creencias que coincidían en gran parte con las de los griegos.

Hasta el siglo II de nuestra era, en que se generalizó la inhumación de los cadáveres, la forma de enterramiento más usual fue la incineración. De hecho las dos formas coexistían, pero generalmente la inhumación era reservada a la gente pobre y los esclavos, mientras que la incineración estaba reservada a los miembros de familias nobles o acomodadas.

Incineración e inhumación

"Me parece que el tipo de sepultura más antiguo es aquél en que el cuerpo retorna a la tierra y, después de ser depositado ahí, es cubierto por ella como si fuera un manto maternal. Sabemos que la estirpe de los Cornelios usó este tipo de sepultura hasta hace poco. Sula, después de su victoria, mandó que fueran esparcidos los restos mortales de Gayo Mario que estaba sepultado junto al río Anio. Y no sé yo si porque temía que lo mismo le sucediera a su cuerpo, lo cierto es que él fue el primero de los patricios Cornelios en ser incinerado.


Las tumbas más lujosas eran sepulcros monumentales, o mausoleos en forma de templo, de torre o de casa. Las tumbas más modestas eran las fosas comunes, las individuales y los columbarios. Encima de las fosas individuales podía haber diversos tipos de monumentos funerarios:

* una estela o una piedra con el nombre del difunto;
* un pedestal con la dedicatoria correspondiente;
* un ara en cuyo interior se guardaba la urna funeraria;
* una copa de piedra en forma de baúl o hecha de tejas cubiertas de mortero imitando la misma forma. A veces, un agujero en el exterior del sepulcro comunicaba con la cavidad interior y se utilizaba para echar ofrendas que simbólicamente consumía el difunto.

Los columbarios eran criptas excavadas en la piedra viva, o construidas de obra, en cuyo interior había nichos u hornacinas parecidos a los nidos de un palomar. Ahí se colocaban las urnas cinerarias.

A principios del siglo II d.C., la incineración de los cadáveres fue progresivamente sustituida por la inhumación. Esto hizo que, en lugar de utilizar urnas funerarias, se extendiera la costumbre de enterrar a los muertos en cajas de madera o de piedra, de las que derivaron los sarcófagos esculpidos que, por otro lado, ya se conocían en el área del mundo helenístico y en Etruria. Los sarcófagos normalmente formaban parte de monumentos funerarios, construidos junto a las vías romanas.

Los temas de su decoración se referían simbólicamente a la muerte, que era interpretada como una violación o un rapto que sufre la vida. Más adelante, esta decoración se redujo hsta generalizarse unos surcos ondulados (strigiles) por toda su superficie. De aquí proviene el nombre de sarcófagos estrigilados. Con la implantación del cristianismo, juntamente con la técnica anterior, se incorporan a los sarcófagos relieves con escenas inspiradas en la Biblia o en los Evangelios.

Otras formas de enterramiento más modestas y sencillas pueden sustituir a los sarcófagos; por ejemplo, las cajas hechas con losas de pizarra, con tejas usadas o con ánforas reutilizadas. Los enterramientos hechos con tejas formaban una caja de sección triangular. Las tegulae, o tejas planas con los bordes levantados, estaban unidas mediante imbrices, o tejas acanaladas, para evitar filtraciones por las junturas de las tejas planas. Las sepulturas hechas con ánforas, a las que se les rompía el cuello, eran usadas especialmente para los cadáveres de niños. Si se empleaban para guardar los restos de adultos, tenían que incrustarse varias de ellas, unas con otras, hasta conseguir la longitud necesaria del cadáver que había que sepultar.


Las inscripciones funerarias de los romanos

Muchas de las inscripciones funerarias de los romanos empezaban con una invocación a los dioses Manes, o espíritus de los muertos. Efectivamente, en muchísimas inscripciones se encuentra la abreviatura D.M.S., es decir, Dis Manibus Sacrum ("Consagrado a los Dioses Manes"). Es raro que figure el día de la muerte, pero acostumbra a indicarse la edad del finado, a veces incluso con especificación de los meses y los días. Además del nombre del difunto suele aparecer el nombre del familiar que encarga la lápida. Casi siempre se encuentra una expresión afectuosa para con el difunto: queridísimo, benemérito, etc. Jamás aparecen los deseos de la persona enterrada, hecho que demuestra la poca fe que tenían en una vida futura. Normalmente están grabadas las iniciales H.S.E., -Hic Situs Est- ("aquí está enterrado"), o S.T.T.L., -Sit Tibi Terra Levis- ("que la tierra te sea leve").

El hecho de que incluso las personas más humildes deseasen poseer una sepultura y unas exequias dignas provocó, en todo el imperio, la aparición de asociaciones que tenían como fin primordial recoger un fondo común a base de pequeñas cuotas mensuales para sufragar los gastos del entierro y de los funerales de cada asociado.

 

"Ningún geobuscador puede alcanzar mayor gloria que la de ser plagiado. Más que al recibir premios, reconocimiento de la comunidad geocacher, éxito de visitas, el geobuscador sabe que ha llegado al Parnaso solo cuando uno de estos héroes anónimos lo plagia. La estima de la comunidad geocacher suele ser voluble, la crítica, miope, cuando no mezquina, el éxito de visitas efímero. No así el plagio, que produce la íntima satisfacción de haber sido comprendido por al menos un geobuscador, y de un modo tan entrañable que repite el cache ajeno y venerado. El plagio es una complicidad amorosa, reverente, devota. El geobuscador ha encandilado al plagiario de tal modo que este ha decidido inmolarse hasta el grado de la mimetización."SE ORIGINAL, NO NOS COPIES

EL CACHE

Un contenedor nano magnetico, que se encuentra muy expuesto y que os pedido máxima discrepción.

Safe Creative #1102248567365

 

 

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gefunden 06. März 2011 Josyto hat den Geocache gefunden

Hoy hemos decidido darnos una vuelta por Arroyomolinos, para ver su arroyo y algunos de sus molinos.

 

Encontrado , sin problema, por uno de los niños, que se meten en todos lados.

 

Nos ha gustado mucho la documentacion del caché, del que hemos aprendido parte dela historia de la zona.

 

GPEC

gefunden 26. Februar 2011 El Botas de GEA hat den Geocache gefunden

Encontrado en compañía de Pitu y Churro.

GPEC/NDNS.

gefunden 26. Februar 2011 Pitufina hat den Geocache gefunden

Encontrado en compañía de Churro y , como de costumbre, de nuestro querido e inseparable Botas.

GPEC/NDNS.

Pitu.

gefunden 26. Februar 2011 Churro hat den Geocache gefunden

Encontrado en compañía  de Pitu y de nuestro querido e inseparable Botas.

El primero de esta preciosa serie.

GPEC/NDNS.

Churro.